Qué es la crianza respetuosa: guía completa para madres y padres en Colombia

Padre y madre con dos pequeños en una sala de casa en la parte de atrás hay una ventana Qué es la crianza respetuosa: guía completa para madres y padres en Colombia red parental

Si llegaste hasta acá es probable que hayas oído hablar de la crianza respetuosa en una conversación de colegio, en un reel o de boca de la pediatra. Seguramente al pensar sobre qué es la crianza respetuosa te haya quedado la sensación de que es algo bonito pero difuso. Y aún peor: hay quienes piensan que es dejar que el niño haga su voluntad sin estorbarlo.

Ninguna de las dos cosas.

La crianza respetuosa es una forma de criar que reconoce al niño como una persona con dignidad propia, y que por lo tanto renuncia a la violencia —física y verbal— como herramienta para educarlo. No renuncia a la autoridad. No renuncia a las normas. Renuncia a los golpes, a las humillaciones y al miedo como método.

En Colombia, además, dejó de ser una preferencia personal: desde 2021 es lo que dice la ley. Vamos por partes.

Qué no es y qué es la crianza respetuosa

Empecemos por lo que sí es. La crianza respetuosa parte de tres ideas:

Los niños no se portan mal, se comportan como pueden. Detrás de casi todo comportamiento difícil hay una necesidad que el niño no sabe nombrar: cansancio, hambre, frustración, miedo, ganas de atención. El comportamiento es la punta del iceberg; la crianza respetuosa se ocupa de lo que hay debajo.

El vínculo es la herramienta, no el castigo. Un niño que se siente visto y seguro coopera más que un niño que obedece por temor. No porque sea más bueno, sino porque el cerebro aprende mejor cuando no está en alerta.

El adulto es responsable de regularse primero. Esta es la parte incómoda. Es imposible enseñar a gritos la calma. Buena parte del trabajo en el qué es la crianza respetuosa no ocurre con el niño: ocurre en la cabeza del adulto, un segundo antes de reaccionar.

Esto responde qué es la crianza respetuosa. Ahora, lo que no es:

  • No es criar sin normas. Volveremos sobre esto, porque es la confusión más costosa.
  • No es evitarle toda frustración. Un niño necesita oír «no» para aprender que el mundo no gira a su alrededor.
  • No es no enojarse. Los papás se enojan. La diferencia está en qué se hace con ese enojo.
  • No es un método de una semana. Es un cambio de mirada, y esos toman meses.

De dónde viene: apego y disciplina positiva

La crianza respetuosa no salió de la nada ni de una cuenta de Instagram. Recoge dos tradiciones que llevan décadas de investigación.

La teoría del apego estudió cómo el vínculo temprano con las figuras de cuidado moldea la manera en que una persona se relaciona con los demás toda la vida. De ahí viene la idea de que la seguridad afectiva no es un lujo, es una base del desarrollo.

La disciplina positiva aportó la parte práctica: cómo poner normas firmes sin recurrir al castigo, cómo acompañar una emoción intensa sin ceder ante la exigencia, cómo diferenciar una consecuencia lógica de una venganza disfrazada de lección.

El concepto sobre qué es la crianza respetuosa junta las dos: el afecto de la primera y la estructura de la segunda.

Crianza respetuosa no es crianza sin límites

Este es el malentendido que más daño hace, así que vale la pena detenerse.

Un límite y un castigo no son lo mismo. El límite dice qué no se puede hacer y qué sí. El castigo busca que el niño la pase mal para que aprenda. El primero enseña; el segundo, en el mejor de los casos, asusta.

Mira la diferencia en una escena cualquiera. Tu hija de siete años lleva media hora en la tablet y no la quiere soltar.

  • Criar sin límites: «Bueno, diez minutos más… bueno, otros diez». La norma existe pero no se sostiene, y la niña aprende que insistir funciona.
  • Criar con castigo: un grito, la tablet arrancada de las manos, una semana sin pantalla. Se acaba el conflicto de hoy y se siembra el de mañana.
  • Criar con respeto: «Se acabó el tiempo de tablet. Sé que te da rabia y te la puedes dar. La tablet la guardo yo hasta mañana». Se sostiene la norma, se reconoce la emoción, no se humilla a nadie.

La tercera opción no es la más cómoda. Suele ser la más lenta al principio y la única que no hay que repetir para siempre.

 «Un límite le muestra a tu hijo hasta dónde puede llegar.  Si comete un error, una consecuencia puede ayudarle a aprender de él y a hacerse responsable.  En cambio, un castigo busca que sufra o pague por lo que hizo, pero no necesariamente le enseña a hacerlo diferente.” Lina Acosta

Qué dice la ley colombiana

Acá hay algo que muchas familias colombianas todavía no saben, y que cambia la conversación.

El 14 de mayo de 2021 se sancionó la Ley 2089, «por medio de la cual se prohíbe el uso del castigo físico, los tratos crueles, humillantes o degradantes y cualquier tipo de violencia como método de corrección contra niñas, niños y adolescentes y se dictan otras disposiciones».

En términos prácticos: la palmada como método de corrección dejó de ser una opción legal en Colombia.

Vale la pena entender el alcance con precisión, porque suele contarse mal:

  • La ley no le quita a los padres el derecho a criar y corregir. El artículo 1 establece que las personas que ejercen la patria potestad tienen la facultad de criar, educar y orientar a sus hijos conforme a sus principios, creencias y valores. 
  • Sin embargo, señala como límite que no está permitido recurrir al castigo físico. Asimismo, define este tipo de castigo como cualquier práctica de crianza, educación u orientación que implique el uso de la fuerza física con la intención de provocar dolor, mientras que considera castigo humillante toda conducta que atente contra la dignidad del niño.
  • Modifica el artículo 262 del Código Civil, que hasta entonces reconocía a padres y cuidadores la facultad de «corregir» y «sancionar moderadamente».
  • Incorpora al Código de la Infancia y la Adolescencia el derecho al buen trato: niñas, niños y adolescentes tienen derecho a recibir orientación, educación, cuidado y disciplina por métodos no violentos, y en ningún caso se admiten los castigos físicos como forma de corrección ni disciplina.
  • Su artículo 5 encarga al Gobierno, a través del ICBF y varios ministerios, una Estrategia Nacional Pedagógica y de Prevención, cuyo enfoque no es sancionador sino educativo: busca transformar las creencias que han naturalizado el castigo físico en la crianza.

¿Qué es la crianza respetuosa en Colombia? no es una moda importada. En Colombia es, desde 2021, el marco legal de la crianza.

Cómo se ve en la práctica, por edades

La crianza respetuosa no se aplica igual a los dos años que a los once. Esto es lo esencial de cada etapa para entender qué es la crianza respetuosa en cada edad.

De 0 a 3 años. El niño todavía no tiene con qué regularse solo: su cerebro no ha terminado de construir esa capacidad. Las pataletas de esta edad no son manipulación, son desbordamiento. El trabajo del adulto es prestarle su propia calma: bajarse a su altura, poner palabras a lo que le pasa, esperar. Los límites son pocos y físicos: se sostiene el cuerpo, no se discute con la razón.

De 3 a 6 años. Aparecen el «no» sistemático y la negociación. Es buena señal: está probando dónde termina su voluntad y empieza la del otro. Acá funcionan las rutinas predecibles, las opciones acotadas («¿la roja o la azul?») y los avisos antes de cada cambio de actividad.

De 6 a 9 años. Entra el mundo social: los amigos, el colegio, la comparación. Es la edad de las normas claras y de las consecuencias que tienen que ver con lo ocurrido. En esta edad, los niños empiezan a detectar incoherencias en las acciones y palabras del adulto. En esto radica la importancia de sostener la palabra dicha. 

De 9 a 12 años. Empieza la preadolescencia y lo que servía antes deja de servir. Discute más, se encierra más, aparecen el celular y la privacidad. Acá el vínculo se cuida de otra manera: menos instrucciones, más conversación; menos control, más acuerdos. Es la etapa en la que muchas familias sienten que perdieron el manual, y es exactamente cuando más importa no soltar la relación.

hombre mira un computador con cara de darse cuenta del error y un bebé a su lado lo mira con asombro Los cinco errores más comunes al empezar Qué es la crianza respetuosa red parental

Los cinco errores más comunes al empezar

Para entender el qué es la crianza respetuosa, también es importante entender lo que hacemos cotidianamente y que se convierte en un error:

  1. Explicar de más. Un discurso de cinco minutos en medio de una pataleta no llega a ningún lado. El niño desbordado no procesa argumentos.
  2. Negociar lo innegociable. Hay cosas que no se someten a voto: la seguridad, el respeto a otros, algunos horarios. Abrirlas a negociación desgasta a todo el mundo.
  3. Cambiar de método cada semana. Cada video propone algo distinto. Elegir un enfoque y sostenerlo tres meses vale más que probar diez.
  4. Esperar resultados en siete días. Se están cambiando hábitos de años, propios y del niño.
  5. Aplicarlo en soledad. Si un adulto de la casa sostiene el enfoque y el otro no, el niño no se confunde: aprende con quién funciona qué. Vale más un acuerdo imperfecto entre los dos que un método perfecto en uno solo.

Por dónde empezar esta semana

No intentes cambiarlo todo. Escoge una sola cosa:

  • Identifica tu momento crítico del día. Casi siempre es la salida en la mañana o la hora de dormir. Trabaja ese, no los siete.
  • Cambia una frase. Reemplaza «porque lo digo yo» por «entiendo que no te guste, y esta vez es así».
  • Da un nombre a la emoción que quieras en el día. «Te veo con rabia». Nada más. No hay que resolverla.
  • Observa qué pasa contigo antes de estallar. El grito casi nunca es por lo que el niño hizo; es por lo que llevabas encima antes.

Tres meses de esto cambian más que un año de buenas intenciones.

Lo que nos preguntan sobre qué es la crianza respetuosa

¿La crianza respetuosa es lo mismo que la disciplina positiva?

No exactamente. Hablar de disciplina positiva es hablar de una estrategia, que tiene herramientas y formación propias. La crianza respetuosa es el marco más amplio que la incluye y le suma la mirada del apego. Aunque pueden parecerse mucho, no son lo mismo.

¿Se pueden poner castigos en la crianza respetuosa?

Castigos, no. Consecuencias, sí. La diferencia es que la consecuencia tiene relación directa con lo que pasó y busca reparar o proteger, mientras que el castigo busca que el niño la pase mal. Y en Colombia, además, el castigo físico está prohibido por ley.

¿A qué edad se empieza?

Desde el embarazo, si se quiere hablar de la mirada. Desde el primer día, si se habla de la práctica. Y nunca es tarde: a los diez años se empieza distinto que a los dos, pero se empieza.

¿Funciona si solo uno de los dos padres la practica?

Funciona menos, pero funciona. Un niño puede tener vínculos distintos con adultos distintos. Ahora, mientras más coherencia haya entre las figuras de cuidado, menos energía gasta el niño en averiguar qué regla aplica con quién.

Si quieres conocer más sobre qué es la crianza respetuosa y las pautas para aplicarla en casa, te invito a tomar una asesoría. Vamos a resolver tus dudas para crear nuevos lazos con tus pequeños.


También puedes leer: 

Qué hacer con las pataletas

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Soy Lina Acosta, Especialista en crianza, diplomada en parentalidad, apego y en salud mental infantil. Diplomada en neurociencias del sueño infantil y consultora internacional en lactancia materna.

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